EL HOMBRE: DADOR Y ADMINISTRADOR DE VIDA

Por: Helmer Illera C 

Reflexionado hace unos días sobre los desastres naturales, un tema particular en estos tiempos, y que nos hace entender que como seres humanos estamos haciendo mal, me senté a ver unas imágenes de una vereda en mi municipio, próspera, con grandes logros en el cultivo del café y con mucha gente buena, pero que había sido azotada por el invierno que destruyo el 60% de esta población, dejando en ruinas de barro y arboles destrozados muchos años de sacrificio, pero que por nuestras propias acciones estamos pagando a un precio muy alto.

Y es que esto no solo pasa en nuestras veredas, ni en nuestros municipios, el universo está experimentando cambios bruscos, inundaciones, lluvias en los desiertos, tsunamis, temblores, altas oleadas de calor, otros muriéndose de fríos, temperaturas muy mínimas, pero también guerras y no solo de armas, también de ecológicas, desestabilizando así el clima y causando grandes daños naturales, personales, familiares, económicos y sociales en todo el mundo.

En estos vive trabajando muchas ONGS, en especial ambientales, una de ellas la Deep ecology , postuladas teorías por Arne Naess y George Sessions y los ochos postulados de la ecología profunda, resumidos en que todos los seres humanos tenemos derechos y deberes  con el ambiente, pero también debemos aceptar la riqueza y la diversidad que nos acobija, y como nosotros con nuestra interferencia estamos empeorando la situación mundial.

Necesitamos conocer para que hemos sido traído a este mundo, con qué fin, saber ser el mundo, buscando bienestar y progreso tanto de la vida humana, con la vida no humana, porque, aunque somos administradores y dadores de la vida, debemos solidarizarnos con las próximas generaciones, que cumplimos un ciclo, pero está en nosotros dejar huellas imborrables.

Debemos pensar en que, el mundo no humano, plantas, ecosistemas y animales, tienen unas características muy particulares, propias y que debemos relacionarnos, sin tratar de imponer ni dominar, ni tiranizar, siendo aquellos jefes que buscan el bienestar, pero también debemos recibir de ellos algo recíproco.

Imagen: hillerac
En la imagen se muestra la interacción del hombre con su entorno, dando de si pero también recibiendo de la naturaleza.
Si efectuamos nuestras actividades como humanos de la manera correcta, debemos ser correspondidos, utilizando sus  recursos podemos tener garantías  con nuevas políticas que generen impacto, que globales y universales, donde todos los estados y naciones optemos por cuidar, preservar y tener buenas relaciones con el medio en que vivimos, entendiendo qué, las medidas que debemos tomar, son de suma urgencia para todos, porque viendo la realidad que nos aqueja, estamos a tiempo de organizar las piezas del rompecabezas, llamado tierra que están bastante dañadas y deterioradas.

Es por eso que debemos mantener esta dupla de la ecología general y la ecología humana, aunque tienen sus propios objetivos, van intrínsecamente relacionadas con el comportamiento humano y el entorno, la ecología general es la encargada de estudiar todas las especies de la naturaleza que están en nuestro universo. Y la ecología humana en la relación del hombre, cazador, recolector, campesino, ingeniero, eléctrico, administrador, contador con el medio ambiente, la naturaleza y la relación consigo mismo y con las comunidades, las dos trabajando el pro para que, el medio sea más habitable y podamos vivir todos, y que las acciones no interfieran en los equilibrios naturales para que, si llueve sirva como alimento para los cultivos, pero si hace sol para que desarrollen los procesos de crecimiento y desarrollos adecuados, pero necesitamos vivir en un mundo realmente equilibrado.

Hace muchos años atrás no se vivían grandes desastres, el hombre arcaico subsistía de manera excelente con las actividades que tenía y aunque no eran muchas, fue a su medida creciendo su intelecto y fue apropiándose de pensamiento de poder y querer tener, y es que cuando se empezaron a crear todas estas actividades entre ellas guerras por tierras y dinero, el mundo cambió, las perspectivas cambiaron, las nuevas tecnologías y las carreras contaminantes empezaron a ver reflejados con cambios superficiales que día a día crecen desmedidamente. 

Escuchando las palabras de ancianos, campesinos pujantes, de gran conocimiento empírico, afirmaban que los cambios de las estaciones, y de la luna servían como instrumento para saber cuándo sembrar, porque cada mes había uno o dos días para llover, o el invierno o la primavera, y las siembras eran prosperas. Con el trueque cambiaban alimentos y vivires por sal, o por otros alimentos necesarios, hoy en día en grandes diarios y portales web no aciertan en el estado del tiempo, ya no se sabe cuándo sembrar porque de la nada llegan inviernos y acaban con semillas, y pequeñas plantaciones que necesitan de sol. O por el contrario muchos cultivos en tierras altas donde el frio los acompaña, son terriblemente azotados por oleadas de calor y vientos que los dañan. Eso sin mencionar la cantidad de conservantes, venenos y químicos que ayudan para que un tomate que crecía antes en tres meses, hoy lo haga en mes y medio y salga al mercado, hablando de esa seguridad alimentaria que ya se ve afectada por el deseo desmedido de ganar dinero.

El hombre en búsqueda de desarrollo y progreso ha dejado consigo muchas víctimas y afectados, los recursos naturales, la atmósfera, y el mismo ser humano, alterando su biología, su naturaleza, sus genes, convirtiéndose en un elemento de la química, para la búsqueda de aquellas respuestas convirtiéndose en un sujeto fácil de manipular y de experimentar. 

El hombre no debe ser ajeno e indolente a las crisis por las que pasa el universo entero, sociales, alimentarias, económicas y hasta psicológicas, causadas por nosotros mismos, donde solo buscamos el beneficios singular, mas no comunitarios, y es el objetivo de  la ecología humana a tratar de minimizar esa expresión de pobreza atípica, hoy son problemas los sentimientos, las ilusiones vanas, los momentos de dolor, la vida en pareja que fracasa, los problemas de la intimidad y los sociales como la prostitución, la drogadicción, la salud publica tan afectada.

Imagen: OverBlog
Problemas sociales que aquejan a la sociedad donde el protagonista es el hombre. 

Los seres humanos debemos urgentemente tomar conciencia en el cambio de mentalidad para tomar de nuevo las riendas de la administración del mundo, unificando esfuerzos y tomar la “solidaridad como un valor bioético” pensamiento de Carlos Alberto Rosas, para pensar en el desarrollo propio, en el comunal y en el de las naciones sin pasar por encima de nada ni de nadie. Logrando equilibrio natural, personal, psicológico.  

Como lo afirma Pinheiro (2001, p.23), “considera básico conseguir un intercambio profesional y científico, dentro de un espíritu de humildad y solidaridad, necesario para el trabajo interdisciplinar, ya que todos vivimos en portas de un mismo ambiente”, todas las áreas del conocimiento deben unir esfuerzos para llevar una psicología ambiental e ir mas allá de sus propias disciplinas.

Es por eso que como profesionales, psicólogos, comunicadores, arquitectos, antropólogos, sociólogos, entre otros debemos manejar temas persona- ambiente, fomentando el carácter transcultural que encierran las todas las disciplinas adoptando teorías y aproximándose  al conocimiento como una manera de buscar soluciones conjuntas para mitigar y enfrentar los cambios, entendiendo que no podemos separar el entorno físico del psicológico y del social, siendo una de las cuatro formas de ver al mundo como lo afirma Altman y Rogotf (1987).

Creo que todo esto conlleva finalmente a genera actitudes de respeto al medio ambiente, consigo mismo y a las demás personas, debemos ponernos la camiseta y crear acciones inmediatas para contrarrestar con lo que vivimos y lo que tenemos hoy, y es que, aunque suene complejo, difícil y a la vez imposible, la educación debe fundamentarse a través del estado y organizaciones no gubernamentales, creando leyes de interés político, social y ambiental que sirvan como mecanismo para mitigar y crear relaciones consientes  hombre-entorno-naturaleza.

Imagen: Hillerac
Lider social cuidando las fuentes de agua en su finca, que abastece parte de su comunidad. 

Las redes sociales y medios de comunicación también juegan  un papel importante, a diario vemos en publicaciones, presentaciones de muchos páramos, lugares de reserva ecológica y hasta glaciares que son derrumbados por el deshielo y el aumento de la temperaturas, vemos también  tantos animales en peligro de extinción que se aguardan lejos y migran a otros lugares para tener una vida tranquila, cuantos niños en lugares apartados pasando penas por culpa del hambre, inclusive alejados de la sociedad de consumismo, enfrentándose a temas tabúes como la menstruación, las relaciones sexuales no consentidas, eso sin sumar a los casos de suicidio, homicidios, depresión, muertes prematuras, abortos, drogadicción que aquejan a la sociedad.

El papel importante debe ser de generar impacto, es por eso que debemos crean contenidos interesantes, llamativos, para vender a la sociedad, debemos ser profesores, influencers y mostrar cómo podemos contribuir, millones de organizaciones sin ánimo lucro hoy ofrecen al público diferentes maneras de utilizar los recursos, de reciclar y de tener un ambiente sano.

Hoy también, universidades, consultorios, organizaciones, el mismo estado, ofrecen ayudas psicológicas, que contrarrestan las crisis humanas por las que pasan muchas personas, el analfabetismo emocional, la vida en pareja, la intimidad, las relaciones cotidianas y la cruel pobreza atípica que es un tema de gran trascendencia en estos tiempos que hacen al hombre administrador y dador de la vida.

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